En pleno siglo XXI, con la cantidad de información y medios y formas de obtenerla, me sorprende observar que haya gente empecinada en intentar hacernos creer cosas no ciertas o maquillar los hechos acaecidos para intentar manipular nuestra opinión y nuestra forma de pensar.
Numerosos son los casos de manipulación informativa, pero principalmente voy a citar el ejemplo de los medios informativos tanto periódicos, noticiarios, etcétera, en temas referentes a la política, los cuales, a veces, manipulan un poco los hechos para favorecer ciertas ideas o a ciertos partidos de todo signo político. Lo ridículo de esta situación es que si lees una misma noticia política en dos periódicos diferentes, los matices cambian y en algunos casos hasta la noticia entera.
En esta misma línea podemos hablar también de persuasión política. En este apartado tengo un ejemplo muy claro que es el video que fue retirado de emisión poniendo como fecha para salir a la luz a partir de las elecciones andaluzas y asturianas que era no más que una mera propaganda política sobre la reforma laboral, que el propio gobierno había hecho para persuadir a los votantes y conseguir más votos en dichas elecciones. Este video fue retirado para que no influyera en la opinión de los andaluces y asturianos y las elecciones fueran justas.
Aun así, no se puede hablar de justicia en política porque la gente vota desinformada. Realmente, la desinformación en este ámbito es aplastante dado a que, en numerosos casos, solo hace falta oír a la gente hablar para entender, que lo que la gran mayoría sabe sobre las medidas, leyes, proposiciones o decretos que los políticos realizan, son solo meras repeticiones de las palabras de periodistas y comentaristas que parecen más políticos que los mismos. Raro es hablar del periodismo de esta forma ya que uno de los fines y deberes del mismo es informar, aunque sea de una forma básica, cosa que como se puede comprobar, no se realiza de forma totalmente correcta. Solo hace falta ver como muchos trabajadores de derecha, a los cuales la reforma laboral perjudica, la defienden a capa y espada sin entender el objetivo recorte de derechos del trabajador que ella conlleva. No quiero entrar en partidismos con esta crítica, ya que la izquierda, en muchísimos casos, es tan sentimental a la hora de hacer juicios sobre política y gobierno como los trabajadores a los que refiero ahora.
Como podemos comprobar, al final, el juego de la información en política se vuelve un mero divertimento de políticos y empresarios que utilizan mas como publicidad de sus ideas y sus objetivos más que como un medio de mantener al público informado y fomentar el interés por lo que nos rodea.
Y hablando de publicidad. Casos de publicidad conocemos muchos, pero hilando con el tinte político de esta entrada, voy a mencionar el carácter publicitario de los mítines políticos. Con esta publicidad un tanto engañosa, los políticos intentan desequilibrar nuestra opinión a su favor para poder arrancar votos y seguidores que les apoyen. Estos mítines son solo la cara vista de planificadas y meticulosas campañas de manipulación, desprestigio al adversario y ensalzamiento del candidato que intentan exprimir la opinión de la gente para salir beneficiados políticamente.
Solo hace falta ser un poco observador para darse cuenta del bombardeo constante que nos acecha y trata de sacar beneficios de la volubilidad de nuestra opinión. Reflexionando, a veces creo que somos juguetes en manos de políticos y grandes empresas que juegan con nosotros para sacar beneficios. El problema es que, al final, siempre caemos en su juego.
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